CONFIANZA, PILAR PARA EL EXITO

Todos los niños nacen con la necesidad de ser atendidos pues necesitan todo el afecto, contacto físico y protección posibles, de lo contrario pueden adquirir actitudes de dependencia o de no necesitar ni confiar absolutamente en nadie, ni en ellos mismos.

Nuestra obligación como padres es empoderar a los niños para que ganen confianza dentro de un contexto seguro y con actividades propias de su edad (montar bicicleta, levantar cosas pesadas, mover una silla, invitar a alguien al cine, etc.), animarlos a intentar aunque fracasen y estar cerca para apoyarlos si esto ocurre, pues parte del éxito para la vida está en exponerse a ciertas dosis de frustración para ganar confianza en sí mismo y desarrollar aptitudes resilentes.

Cuando como padres protegemos al niño de las situaciones difíciles lo estamos empujando a adquirir dos formas de ver la vida igual de negativas para efectos futuros: 1) Bloquear la sensación de frustración, dejando de lado la actividad que están haciendo, renunciando a ella y pasando a otra asumiendo inconscientemente que son “incapaces” de resolver retos y 2) Evadir el sentimiento de frustración buscando que terceros los recompensen y los hagan sentir bien. Necesitan aprobación externa pero no asumen retos por miedo. Esto ocurre cuando ante una situación difícil, los padres distraen al niño y lo alejan del reto.

Por el contrario, si como padres le permitimos a los niños experimentar frustración (por ejemplo si cuando el niño está construyendo una torre de fichas, dejamos que se le caiga varias veces sin salir en su rescate para hacer una base más sólida o sosteniéndola para que no se caiga) estamos sembrando semillas de éxito para su vida pues sabrán manejar el “fracaso” como proceso natural; sintiendo el malestar normal que se genera en estos casos pero llevándolos a decidir por sí mismos, cuál puede ser la mejor solución para resolver el inconveniente (siguiendo con el ejemplo de la torre, puede que el niño decida construirla recostada contra una pared o hacerla dentro de una caja que impida que se caiga tan fácilmente, etc.)

El éxito está reservado para quienes cuentan con herramientas de pensamiento recursivas y creativas y estas herramientas solamente afloran cuando en nuestra cabeza y en nuestro corazón existe la confianza suficiente en nosotros mismos, para saber que todo lo que nos propongamos en la vida lo podemos alcanzar con esfuerzo, dedicación y creatividad.

Quien sabe manejar la frustración es porque la ha vivido y aunque no se siente bien, toma la decisión por sí mismo de hacer algo al respecto para resolverlo y crea la solución desde adentro. Como padres tenemos la responsabilidad de apoyarlos para resolver sin hacer todo por ellos. La confianza se asienta sobre el hacer.

Escrito por Juliana Jaramillo

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