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Juegos y hábitos para enseñar a los niños a cuidar el planeta

marzo 15, 2018

 

Desperdiciar agua es una de las formas más nocivas de atacar a nuestro planeta. Hay muchos pequeños gestos que pueden ayudarnos a ahorrar, algunos de ellos son poner reductores de caudal en nuestros grifos, no poner nunca la lavadora o el lavavajillas a media carga y, por supuesto, cerrar el grifo mientras nos lavamos los dientes o fregamos cacharros. Para concienciar a nuestros hijos de esta tarea, podemos proponerles comprobar al lavarse los dientes la cantidad de agua que se puede ahorrar tan sólo cerrando el grifo, colocándoles debajo del mismo un cubo que almacene el agua mientras dejan el grifo abierto.

  • Plantar y cultivar

Si tienes un pequeño jardín, ¡planta todas las matas posibles! Esta actividad, además de ser sencilla y divertida, reporta grandes beneficios al planeta, ya que las plantas utilizan dióxido de carbono y liberan oxígeno a la atmósfera. Nos dará una gran satisfacción ver cómo crece lo que hemos plantado, además de ser un decorado precioso para el jardín. A la hora de cuidarlo, evita los químicos y apuesta por residuos naturales para abonar. Los animamos además a hacer compostaje junto a nuestros hijos, una actividad que les divertirá mientras aprenden. Solo necesitas una caja grande, 2 bolsas de basura, tierra, deshechos vegetales y una pala. Tienes que forrar la caja con bolsas de basura haciendo agujeros a los lados para facilitar la ventilación. Colócalo en un lugar soleado y que tus hijos vayan añadiendo los desperdicios orgánicos, materia vegetal y tierra. Cada dos días tendrán que remover la mezcla con una pala ¡y en un par de semanas tendras el mejor abono!

  • Reducir, reutilizar y reciclar

Esta es la triple regla de oro para gestionar bien los residuos y, aunque avanzamos en el reciclaje, aún no lo hacemos demasiado en las 2 primeras opciones. Generamos demasiada basura, de la cual la mayoría son envases y envoltorios demasiado voluminosos y complicados de reciclar. Debemos evitar comprar productos con exceso de embalaje y, cuando vayamos a comprar, elegir los que estén en envases de vidrio, de plástico que no sea PVC o en lata. Ojo también con tirar a la basura productos tecnológicos, o al desagüe o al suelo productos como pintura, aceite de automóvil, amoníaco y muchos otros químicos porque humedecerán la tierra y terminarán en los depósitos de agua subterránea; son altamente contaminantes. Si quieres que nadie de la familia se salte las normas del reciclaje, nada mejor que nombrar cada semana un inspector del reciclaje entre vuestros hijos. Será el encargado de vigilar que todos los miembros de la familia reciclen correctamente e incluso podrá poner pequeñas multas.

  • Desplazamiento en bici o en transporte público

El transporte es responsable en España de un tercio de las emisiones de CO2, por lo que evitar el uso del coche reduce los gases invernadero y la contaminación del ambiente. Para colaborar con un aire que da gusto respirar, utiliza el transporte público en tu día a día e incluso la bicicleta. Esta última además de ser beneficiosa para el medio ambiente, mejora tu salud ya que, te desplazas mientras haces ejercicio. ¡Todo son ventajas! Si no te queda más remedio que usar el coche, a la hora de renovarlo busca uno que consuma lo menos posible y baraja la opción de un modelo eléctrico o híbrido.

  • Alimentación responsable

Los alimentos ecológicos, además de ser más saludables, contaminan menos; ya que provienen de una agricultura y una ganadería extensivas que no usan productos químicos sintéticos para aumentar su rendimiento o para luchar contra las plagas. Otras medidas que colaboran tanto con el planeta como con nuestra salud son reducir el consumo de carne y comprar pescado con el que hayan utilizado pesca de anzuelo o palangre en lugar de redes, mucho más invasivas con el ecosistema marino. Además, debemos evitar beber agua embotellada si nos es posible: incrementa el gasto de energía y genera residuos innecesarios.

  • Ahorro energético en casa

Una medida que beneficia tanto al planeta como a nuestro bolsillo. Apaga las luces y los equipos electrónicos siempre que no los estés usando, mantén bien aislada tu casa, lava la ropa con agua tibia y en vez de subir la calefacción, abrígate más. Cuando corresponda cambiar bombillas, reemplázalas por LED; son más costosas pero tienen una duración 10 veces mayor y consumen menos. Para implicar a los niños en el ahorro convertidlos en responsables de que todas las luces estén apagadas cuando no se usen (puede turnarse con el inspector del reciclaje). Tendrías que crear un poster entre todos con los nombres de todos los miembros de la familia y las fechas. El que se deje la luz encendida al salir será sancionado por el responsable con una ‘X ‘bajo su nombre. ¡El que menos tenga al final de la semana será premiado con algo que le guste mucho y que decidiran entre todos!

  • Consume de forma responsable

El consumismo es uno de los grandes males de nuestra época y tan perjudicial para nuestra cuenta bancaria como para el medio ambiente. Tenemos que aprender a diferenciar el ocio del consumismo y a ser responsables a la hora de comprar. Elijamos productos elaborados en nuestro entorno cercano, reciclemos la ropa y, si tenemos que hacer un regalo, hagámoslo pensando en el uso que se le va a dar; a veces los niños tienen tantos regalos que no valoran ninguno. A la hora de ir a comprar, lleva siempre una bolsa de tela en tu bolso para evitar las bolsas de plástico.

  • Ahorra papel

Desperdicia el menor papel posible. Si tienes que imprimir, reutiliza siempre que puedas papel ya usado y, por supuesto usa papel reciclado. A la hora de recibir facturas, habla con las entidades emisoras y que te las envíen de forma electrónica a tu e-mail. Si no es posible, vuelve a utilizar cuando lo necesites los productos como sobres o carpetas que te den.

 

Fuente El Mundo