NUEVO VOCABULARIO, MALAS PALABRAS Y TEMAS COMPLEJOS

junio 27, 2018

 Educación con un Propósito 

Desde el instante en que nos convertimos en padres, queremos la mejor educación y comportamiento de nuestros hijos y procuramos que ellos mismos sean el reflejo de una educación sana y adecuada en casa. Sin embargo, a medida que nuestros niños crecen, se ven expuestos a información y palabras que tal vez no sean las más apropiada para su edad. Por qué ocurre esto? 

Muchas veces los niños pequeños no comprenden el significado de las palabras, como acurre con las groserías y otras veces simplemente repiten lo que ven en casa o escuchan de sus compañeros de clase. Lo primero que deben saber los padres es que esto corresponde a una etapa normal en la que los pequeños dejan de ser bebes y entran a un mundo nuevo, un poco más grandes. Esté preparado, hable con su hijo, apóyelo y comuníquense claramente, quitando tabús y desestigmatizando las situaciones. 

Aquí les presento algunas recomendaciones para abordar este tema con los niños pequeños en casa, procurando modelar y modular su vocabulario y enriqueciendo la relación de confianza entre padres e hijos. 

Si por ejemplo su hijo de 3 años llega a casa diciendo “yo tengo novia”, dice una grosería o habla de sus genitales, lo primero que debe hacer es guardar la calma, pues si usted responde escandalizándose o regañándolo, romperá la oportunidad de comunicación, confianza y conexión con su hijo. 

1. Averigüe de donde vienen las palabras: Pregúntele calmadamente: dónde oíste esa palabra? o por qué dijiste esa palabra? 

2. Indague sobre lo que sabe acerca de la palabra: Cuéntame, me podrías decir qué es una novia? O que es el pene? O sabes que las groserías pueden herir o hacer daño a las otras personas? 

3. Evite dar respuestas con demasiada información: Si un niño de 4 años habla del pene o la vagina, no es necesario entrar en explicaciones muy elaboradas, bastará con decirle que los niños y las niñas van al baño de forma diferente. Para un niño de esta edad no existe la sexualidad y no tiene morbo en sus preguntas, con el tiempo llegará el momento para que reciba la información pertinente acorde a su edad. 

4. Haga una autoevaluación: Preste especial atención a su vocabulario o si hay hermanos mayores, abuelos, primos o tíos, revise cómo es el vocabulario que se utiliza en casa con regularidad 

5. Revise el contexto en el que se utilizan las palabras: si el niño está molesto porque se le rompió un dibujo y explota con una mala palabra, valide sus sentimientos explíquele que hay otras formas de manifestar su molestia. Frases como: Me doy cuenta que se te rompió el dibujo y estas muy bravo. dónde oíste esa palabra? Con esta interacción usted podrá calmar los ánimos para evitar una rabieta, validará su frustración por el dibujo y re direccionará la palabrota hacia la búsqueda de otras alternativas. 

6. Pase tiempo con sus hijos. La mejor forma de conocer lo que ocurre en el mundo de nuestros hijos es estar cerca de ellos. No es necesario que usted siempre intervenga en sus juegos, es muy valioso sentarse cerca de ellos para verlos y escucharlos jugar. De allí podrá identificar palabras, expresiones e información que quizá no sea adecuada para ellos por su edad y re-direccionar el uso de dichas palabras. Recuerde no juzgar o reaccionar, simplemente haga preguntas de curiosidad. 

Finalmente, lo que debe recordar siempre es que si usted reacciona con regaños o escandalizado, le dará la impresión a su hijo de que las cosas son malas y prohibidas y en lugar de poder ayudar en su educación, hará que el niño busque la forma de evitar que usted le oiga hablando y se quedará con la información que reciba de sus compañeros o su entorno.